jueves, diciembre 15, 2005

Ecuador, un destino de culturas ancestrales


Redescubrir el Ecuador fue una de las más gratas experiencias del Viaje Andino de Turismo, que se realizó del 9 al 24 de mayo como parte de las celebraciones por el Día Andino de Turismo.Y es que aunque Ecuador sea el más pequeño de la región, es también uno de los países con más contrastes del continente americano.
Claro que para redescubrirlo, hay que aprender a mirar con otros ojos los bosques, nevados, picos escarpados y playas vírgenes que se combinan con la más pura selva amazónica. También hay que aprender que la riqueza de los antepasados pobladores de estas tierras, aún se conserva en los ritos y tradiciones de comunidades indígenas cómo la de los tsáchilas, en Santo Domingo de los Colorados, de los salasacas en Tungurahua o de los otavalos en Imbabura.
Estos tres pueblos, son una pequeña muestra de las culturas vivas que habitan en esta gran nación donde existen diferentes culturas y razas. En el territorio Tsáchila, por ejemplo, se puede aprender los misterios que se esconden detrás del Kasama. Esta fiesta que coincide con el Sábado de Gloria, es donde los tsáchilas reafirman sus raíces, saludan a sus familiares, hacen las paces y desean prosperidad. Durante el Kasama los tsáchilas interpretan diferentes bailes que suelen ir acompañados de varios instrumentos musicales, como la marimba, flauta, tambor de cuero, y los guarumos.


El legado tsáchila

Aunque muchas de las costumbres antiguas se han perdido, la cultura tsáchila es muy rica en tradiciones, gastronomía y espiritualidad. Tradicionalmente, el hombre colorado como parte principal de su atuendo utiliza un manpe tsanpá, llamado chumbillina, un sencillo corte de tela rectangular, semejante a una falda, con rayas en colores azul marino y blanco. También consta el sendori, de color rojo y que lo usa como faja.Como parte importante de su presentación, el hombre tsáchila aún se rasura el cabello por la parte posterior de la cabeza hasta muy cerca de la corona, teniendo el cuidado de dejar en la parte superior el pelo muy largo al que hacen caer hacia delante, embadurnándolo con achiote. Según Manuel Calasacón, representante vitalicio de los tsáchilas, esto sirve para fortalecer el cuerpo y el espíritu de los tsáchilas, quienes además son expertos en el uso de la medicina ancestral.La mujer, en cambio, aún utiliza el tunán, como prenda principal de su atuendo, que es una falda amplia en la que se alternan los colores verde, azul, amarillo y el rojo.


El arte de Salasaca

Otro de los pueblos visitados por los expedicionarios andinos fue Salasaca, donde la elaboración de tapices es una de las actividades más ancestrales de la zona.Esta actividad es característica tanto de hombres como de mujeres; el hilado corresponde generalmente a la mujer y el trabajo en telar al varón.El tejido del tapiz ha sido uno de los principales rubros que permitió y permite todavía establecer contactos con una serie de regiones, ciudades (Otavalo, Quito, Puerto Ayora, Puerto Baquerizo Moreno y Ambato) y países de Europa y los Estados Unidos de América. Las relaciones con Otavalo, por ejemplo, datan de 1960 cuando un grupo de 10 artesanos fueron a enseñar su oficio, de ahí que la artesanía otavaleña tiene mucha influencia salasaca en sus diseños.


La ciudad india

Claro que hoy, Otavalo, que también fue visitada por los viajeros andinos, es una de las ciudades más conocidas fuera del Ecuador.Y es que en Otavalo, que es una ciudad netamente india, de comerciantes prósperos, llamados igual que su ciudad, aún se exhiben con orgullo los atributos ancestrales.
Los indígenas de esta región no sólo controlan la economía de su pueblo sino que tienen una forma única de organización social. La comunidad indígena otavaleña es la que mejor ha logrado mantener fisonomía y estrategias productivas muy propias. Una prueba de esto se puede ver en el Mercado Indio, que es una evidencia latente de su iniciativa y su alto sentido de comercio que ha conquistado mercados para sus productos textiles en todo el mundo.
El hombre otavaleño, quien es modesto de espíritu y orgulloso de sus tradiciones, exhibe con sus trajes el placer que siente por su tierra. Los hombres visten de blanco, sombrero, poncho y alpargatas; las mujeres visten con blusas blancas bordadas con flores, las walcas o collares de mullos dorados que brillan como el oro, las makiwatanas o mullos rojos hechos de coral, las chumbis o fajas, los anacos o vestidos, las fachalinas, rebozos y alpargatas. Agricultores o artesanos, amantes de su música, de su danza, de sus mitos, los otavaleños son verdaderos embajadores de Ecuador en todo el mundo.

Vinicio

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

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12:24 a. m.  

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